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BLOG: Siempre Contigo
Raquel Levinstein
Raquel Levinstein
Especialista en Psicología Cuántica y del Espíritu
Abril 27, 2017

Lo que más amo
Publicado: Abril 27, 2017

¿Lo que más amo? Una pregunta que llega de golpe y una respuesta que sale del corazón. Pienso que tal vez es tu rostro o tu nombre lo que más amo. Tal vez, haciendo un inventario que surge del corazón, puedo decir: amo a la vida, amo al Creador; tal vez amo a mi trabajo, mi casa, mi familia; qué importa, qué más da. Y con ello descubro que, si tengo algo o alguien a quien amar, soy millonario y navego, aun sin darme cuenta, ¡en el corazón de Dios! Porque Dios es amor, Dios es vida; amar a algo o a alguien es manifestar a Dios, y por eso pienso que lo que más amo o, por lo menos, lo que más debiera amar, sin que parezca egoísmo o soberbia, es ¡a mí mismo!, porque en mí se encuentra el templo en el que reside el Creador. Y con ello descubro que en realidad lo que más amo es a Dios; lo amo tanto que es posible decir: “Que me falte todo, pero que jamás me faltes tú, porque si estás tú, todo lo tengo”. Ahora, el siguiente paso es, cómo amas o qué es para ti amor. Tal vez respondas: “Amor es necesidad”. Erick Fromm decía: “Te amo porque te necesito o te necesito porque te amo”. En estas dos posturas existe una gran diferencia: “Te amo porque te necesito”, es soberbia, es mezquindad. Traducido al lenguaje del alma, es decir: “Te amo porque me mantienes, te amo porque me conviene, te amo por no estar sola, te amo por necesidad”. De una vez, sábelo de una vez por todas, eso no es amor, es manipulación, es chantaje, es carencia; es todo, menos amor. Necesitarte porque te amo es amar de verdad; es decir desde lo más profundo del corazón: “Te amo porque quiero compartir contigo las cosas bellas, porque estás presente en mis oraciones, porque eres lo primero en lo que pienso cuando tengo una alegría o un dolor. Porque contigo mantengo la mano extendida sin atarte a nada, sin hacerte sentir culpable o mal, sin descargar en ti manipulaciones o chantajes, sin abrumarte con quejas y lamentos, ni atarte con enfermedades ficticias ni con autocondolencia o devaluación. Amarte a ti es regalarte y regalarme libertad”. ¿Lo que más amo?, una pregunta para el corazón.

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